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sábado, junio 24, 2006

El gato simbólico

Me senté en mi cama como india. Cerré los ojos. Puse las manos a los lados y empecé a respirar de manera más consciente, no como algo mecánico sino pensando cada inhalación y exhalación. Es un hecho comprobado: relaja.

Siempre con los ojos cerrados, y luego de ser consciente también de cada latido, cada músculo, del peso de mi ropa y el fluir de algo extraño hacia afuera, a travez de mis manos, puse más atención a lo que escuchaba.

Escuché, las ollas chocando con otras en el piso de abajo, una cochera abriéndose a 3 casas de la mía hacia la derecha. Un bus haciendo su recorrido mientras yo lo trazaba con una línea dorada en la oscuridad de mi cabeza. Los pasos de alguien en la calle a la izquierda y abajo. La conversación de varios vecinos 4 casas al norte de la mía. El avión que se dirigía al aeropuerto y un teléfono sonando a espaldas mías, allá, largo.

Creo que ha sido uno de los pocos momentos en que he decidido ordenar las ideas en mi cabeza. Tratar de pensar una cosa a la vez. Buscar un equilibrio. Confiar en mis sentidos y en mi instinto.

Sé que siempre estoy acompañada x un gato simbólico. Y que venga lo que venga... siempre hay avisos de tormenta para que uno se prepare.

2 comentarios:

Pablo Pintor dijo...

hay que ponerse alerta...

o por lo menos hacer silencio para percibir las alarmas

Cristibel dijo...

Parece que esto se te olvidó allá arriba... Procura practicarlo todos los días.