Hablando con mi mejor amigo me hizo una pregunta: "¿de verdad no te importa lo que piensen los demás de vos?"
Obviamente a todos nos importa lo que piensen los demás, es parte de cómo comprobás si te aceptan o no en la sociedad o en cierto grupito... sin embargo, como he estado viviendo en el aire, con recursos donados (prestados tendría que reponerlos luego y este no es el caso), los últimos meses he aprendido a ver un poco diferente el asunto.
Pude haber sido astronauta, física cuántica, gimnasta, actriz, musical, bailarina, más activa, arqueologa, bióloga, veterinaria y tantas otras cosas en las que mi antigua yo me imaginó...
De todo esto, a mis 25, de vez en cuando soy actriz cuando locuto, musical lo soy a mi manera y algún día retomaré canto y piano, bailarina hasta me sirve de ejercicio, arqueologa me hubiera muerto de hambre, física cuántica ya pasó, lo mismo que astronauta, gimnasta... ¿a quién engaño? y veterinaria... pos no, la verdad no hubiera podido serlo.
Sin embargo, de esa imagen antigua se pueden nutrir los sueños y la construcción de quién es uno, no quien quieren los demás que sea uno...
¿Quién hubiera pensado q yo servía para desenvainar una espada japonesa? ¿o que iba a tener una química comprobada y natural con niños?
Es más importante lo que piense uno de sí mismo pisando el territorio de realidad y aceptación (que no significa rendirse) que la idea que puedan tener los demás...
Si los demás tienen algo para mí que me ayude a seguir construyendo mi camino, bienvenido sea, sino, pues que mal que se quedaran en el pasado, yo camino a mi ritmo en el presente e, inevitablemente, un poquito en mi nuevo futuro.
Así q la respuesta es: no, no me importa tanto. Si me empeño en construirme como alguien diferente, una rareza, pues seré una rareza feliz.