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miércoles, diciembre 07, 2011

tica-latina

Uno se siente más "tico" o más de su propia nacionalidad cuando está afuera, porque frente a los demás uno es el único que puede defender de donde viene.
Sin embargo, entrando en contacto con gente de mi propio país o de Latinoamérica afuera me he dado cuenta de algo. Soy una latina atípica.
He hecho cosas típicas de Costa Rica: salir a desfilar el 15 de setiembre en casi todos los puestos disponibles para la fecha, vestirse de campesina e incluso desfilar el 25 de julio en mis años en Nicoya, que me guste el gallopinto y la natilla (aunque no pueda comerla tanto), hablar arrastrando la "r" cuando me da la gana y también cantadito, apoyar a la Sele a condición de que juegue sin que uno pase vergüenza, seguir buscando un partido político que lo represente a uno para no sentirse un irresponsable cuando hay que ir a votar; intentar manejar en un país de locos en las carreteras; visitar los parques nacionales, comer por lo menos un tamal en diciembre y añorar los vientos alicios, la playa, la montaña, y las saliditas en cualquier momento.
Sin embargo, resulta que soy rara.
Nunca me sentí que pertenecía a un lugar específico, como típica latina que extraña terriblemente su país, sino que pertenecía a una familiota y que tenía amigos y probablemente eso me ha ayudado a emigrar.
En mi casa siempre se comió hipersaludable, cosa que, aparentemente no pasa en la mayoría de hogares.
Mi gusto de vestir nunca lo pude complacer allá por falta de opciones; tampoco me llamaría fiestera, más bien calmada, con una que otra salidita de refresque.
Me gusta bailar, pero no que la gente lo vea como una obligación. De hecho estuve en clases de baile y me encontré con casos que nunca encontraron una salvación a los ritmos, no entendían la música, aunque la disfrutaran, y si no se entiende (por lo menos el ritmo) no se puede bailar.
Se que resulta más fácil buscar otros latinos para adaptarse más rápido a la vida en un país extranjero, siendo latino, digo. Pero salvo un par de grandes amigas, no lo he querido hacer. Es que ¿es eso realmente adaptarse? ¿o es simplemente una excusa para no querer hacerlo?
La observación general de alemanes es esta: los grupos de amigos latinos son cerrados, uno cree que ha logrado entablar una amistad con ellos porque parecen todos amables, pero luego se entera de que lo han estado criticando a uno siempre de espaldas, ¿porqué pasa eso?
Yo nunca encuentro una respuesta cuando me preguntan eso, y creo que eso me hace también no querer pertenecer a un grupo de estos... de todas maneras es probable que, también para ellos, sea simplemente extraña.
Supongo que eso se debe también un poco a ignorancia, falta de respeto por otras opiniones, tomar por sentado que existe una única manera de ser latino o tico y que, como consecuencia, las reglas de un grupo así deberían de estar escritas en las venas de todo latinoamericano...
A diferencia de la mayoría de gente latina que he conocido, a mí me gusta Alemania, me caen bien los alemanes y me veo viviendo aquí feliz y contenta. Y creo que seguiré con esa mala costumbre contra los deseos de la raza, total, he notado que los que vamos contracorriente estamos más felices :D

miércoles, noviembre 30, 2011

paz

Como parte del proceso de adaptación y la idea de quedarse a vivir aquí, asentar raíces y ser útil a la sociedad (de nuevo) llevo el trámite de la licencia de conducir en Alemania desde hace un par de meses.
No se trata exactamente de hacer todo de 0, porque ya yo tengo una licencia de conducir de Costa Rica, pero es como si lo fuera, porque, luego de haberla sacado allá, no la usé demasiado como para decir que tengo experiencia en carreteras. Siendo sincera, me daba pánico manejar en Costa Rica, prefería darle el estrés y la responsabilidad a los conductores de taxi o de bus.
Pero bueno, el "Umschreibung" de la licencia me obliga a hacer los dos exámenes: el teórico y el práctico de nuevo.
Tuve el exámen teórico la semana pasada, el lunes, y lo pasé sin un sólo error. Advierto que esto no es rajar porque para esto tuve que ponerme las pilas y estudiar y estudiar y trabajar y traducir durante más o menos 2 meses, haciendo preguntas todos los días, porque se me ocurrió hacerlo en alemán.
Si uno hace eso no es difícil, ya que las preguntas con las que uno practica son las preguntas del examen (en total unas mil) sólo que dependerá de mucha suerte cuales son las treinta que le toquen a uno.
Me gané una rosa roja por ese logro y todavía está viva en el florero encima de la mesa. 
Pero empezaron las clases de manejo y yo aún no logro quitarme el miedo, no se que es el asunto. Pareciera que tuviera miedo de decepcionarme a mí misma, pero sobretodo al que tanto me ha apoyado. Y para colmo, a pesar de que el instructor dice que voy mejorando, hoy fue un mal día, desde mi punto de vista.
No creo en la sabiduría de echarle la culpa a haber dormido mal, o a que me siento un poco enferma hoy... es repetir los mismos errores por los cuales no quise seguir manejando en Costa Rica y no ver realmente ese avance. Es sentirme simple y sencillamente que hoy no fue mi día en ese sentido y, de alguna manera no motiva.
Ya sé, es algo mecánico, pero lamentablemente tengo la tendencia a pensar demasiado... 
Quisiera saber si existen un par de palabras que pudieran darme paz, a ver si esta vez sí lo logro... 

sábado, noviembre 05, 2011

la cuerda

Si no fuera por esas vibraciones en el estómago, en ese preciso momento en que una chispa se enciende, probablemente no sabría lo que es dejarse ir.
Pero luego, cierro los ojos, río un rato, y mi cuerpo tendido en la cama no aguanta tantas horas en esa posición... ¿qué le pasa a mi cuerpo?
Se queja.
Eso es un hecho innegable.
Se queja porque antes no le puse atención y ahora soy "supermóvil" y no, no es ningún super poder.
Se queja porque adentro hay tormentas y se caen montañas y me aferro a una cuerda que inexplicablemente sigue atada al cielo y tira, porque no me quiere dejar ir ni me va a dejar ir.
Sin esa cuerda estaría perdida, porque hay pasado con y sin ataduras al mismo tiempo, un presente movedizo y un futuro que no logro amarrar todavía (por eso la cuerda).
A veces, en un descuido del cielo, me suelto de la cuerda y caigo, pero el cielo siempre se da cuenta a tiempo y hace una malla y me mece, mientras espera instrucciones.
Es una mala suerte, que los seres humanos no nacimos con un manual, porque parece que yo no conozco tan bien el producto como era de suponerse.
"Son alarmas" dice la gente como si yo no lo supiera. Y me peleo por cosas futiles y lloro por otras peor de futiles y después viene la sensación de culpa que pretende buscar el perdón, y que lo consigue, pero que, de todas maneras, no me abandona.
Ya se que el momento vendrá, en que la cuerda deje que yo toque el suelo y camine simplemente vestida con ella, en tierra firme, pero mientras tanto, el viaje al fondo es largo y a la cuerda le quedan todavía meses que soportar.
Si pudiera vivir uno sólo de esas vibraciones en el estómago...

miércoles, septiembre 14, 2011

soy - somos

Yo soy como la tierra de mi tierra... que siempre se está moviendo y cuando llega un terremoto llega; y cuando llega la época de lluvias a veces cae mucha agua y a veces muy poca.
No siempre soy predecible, a pesar de que la gente puede contar con que las lluvias y los temblores son normales por allá.
Pero también hay amaneceres y atardeceres desde una playa desierta o una nochecita para acurrucarse en la montaña, ojalá con luna y cielo estrellado.
La advertencia que deberíamos de tener es que, todos los que venimos de allí, somos un poco peligrosos, porque la pasión existe, pero no siempre se dirige correctamente, la boca a veces es más rápida que la mente, a veces somos demasiado cursis (hasta para nosotros) y otras veces hielo puro, aunque no nos caiga nieve.
Vale que existen los Copos, para endulzar un poquito el hielo y darse un gustillo que al rato nos calma también de las idioteces que se nos ocurren.
Así que receta para la Asamblea Legislativa: Copos para todos en raciones megafamiliares, por favor, a ver si nos organizamos y sacamos a Costa Rica adelante.

viernes, agosto 19, 2011

A veces se siente forzado.
Y las historias son tan increíblemente caóticas que al día siguiente, cuando todo está nuevamente en calma, de repente como que no calzan...
¿Quién sabe cuántas películas ha visto?
¿O porqué lo hace?