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miércoles, agosto 10, 2011

Falta de sinceridad

Eso es lo que he tenido.
No quería escribir sobre esto porque, bajo la excusa de que si alguien no está en esto, no entiende, quería NO comunicar como es esto.
Sí, adaptarse a un nuevo país sin tener un norte individual es una MIERDA! Así de sencillo.
Es un nuevo idioma, una nueva cultura, que (como mínimo y gracias a Dios es occidental) es nueva y poca gente, demasiada poca a lo que estaba acostumbrada, son pocas relaciones familiares (y uno acaba entendiendo porqué, sin ofender a nadie) y es la convicción que tiene mi ahora marido, de que la categoría de "país de tercer mundo" económica para Costa Rica, debería aplicarse también para la capacidad de expresividad y comunicar sentimientos de los alemanes. * Aquí tengo que aclarar que Andi es una excepción terriblemente grande y también que las nuevas generaciones son más expresivas, gracias a la influencia cultural y probablemente a su propia necesidad humana.
Pero a veces me siento sola...
Andi es un amor, no se me malinterprete. Hasta se siente mal si tiene que dejarme sola y está siempre pendiente de mí y sabe que las idioteces que digo o como reacciono tienen que ver con esto que vivo... un cambio completo de casette... nadie sabe lo que es eso de verdad... hay que vivirlo para entender que a uno lo interpretan como un exagerado... pero es que de verdad nadie puede saberlo.
Hasta este momento nadie, absolutamente nadie, me había conocido tan oscura como Andi, ha visto lo peor que yo puedo ser y sin embargo se ha quedado a mi lado y se ha casado conmigo ( a este punto estoy a punto de llorar...)
Es tan difícil tener tantas pruebas de paciencia cuando uno mismo no sabe qué es lo que quiere...
Porque claro es que uno tiene que empezar a moverse para mantener la vida en movimiento, ¿no?
Pero ¿cómo empezar a moverse, en qué dirección?
Todas las puertas están abiertas ahora, ¿no? es un nuevo comienzo, un inicio, prácticamente, de carrera, de posibilidades... Pues no, se trata de seguir adelante, de conocerse mejor a uno mismo, y de decidir.
Horrible tener que decidir cuando uno está tan confundido.
Esa es la verdad.
Pero... ¿que tanto es válido el conocimiento que he ido acumulando? ¿Me irán a pagar alguna vez lo que merezco? (ese pensamiento duele sobremanera, porque yo he dejado hasta este momento, que siempre me paguen una miseria)
Es horrible..., no se de qué otra manera calificarlo.
Miedo, confusión, esperanzas y miedos otra vez... todo es parte de la misma cosa, y ahorita, de sentirme sola. Porque, lamentablemente, para sentirse sola, no hay que estar sola...
Y aquí me duele Andi... :'(
No merece eso :(

miércoles, mayo 25, 2011

Síndrome hijo de médico

Llevo enferma desde el martes de la semana pasada, lo que significa que son ya 9 días y no he ido al médico.

Hoy recibí un ultimatum de Andi, pero yo le pedí el día para ver que tal me iba. Si para mañana todavía sigo extraña, no me queda más que ir al doctor... y ya me puedo imaginar la regañada que me van a pegar...

yo: -Ich bin krank seit 10 Tagen
doctor: -Zehn Tage??? und warum sind Sie nicht vorher gekommen?
yo: -Weil ich gedacht habe, dass die Krankheit von alleine weggehen würde!
doctor: -$%&$#!#"&$&/%&(/%$&(#%&!!!!!
yo: (cara de pena)

Me podrán llamar cobarde, gallina, miedosa... pero creo sinceramente que soy un caso agudo del síndrome hijo de médico.

Me acostumbré tanto a que mis papás siempre estuvieran pendientes de la salud mía y de mis hermanos, que me cuesta admitir cuando necesito ir a un médico que no sean ellos, porque nunca tuve la necesidad, siempre estaban y solucionaban un pequeño problema que a los pocos centímetros tenía un pronóstico no muy bueno para unos días después.

Pero eso ya no es así y el primer encontronazo con esa realidad fue cuando viví en España. Fue la primera vez en mi vida que tuve calentura por más de 12 horas y también la primera vez que llegaba a una etapa tan avanzada de bronconeumonía que fui a dar a emergencias (a ver, fui caminando al hospital, que quedaba a 500 metros de mi casa, sólo que iba bien despacito y vestida como si estuviera en el polo norte)

Y aquí en Alemania sólo he ido por un dolor de cuello espantoso (me hicieron Acupuntura) y sólo he comprado un tipo de medicamento que no se asocia con dolencias... más no me parecía necesario, hasta ahora... creo que mañana voy a ver que me dicen.

¡Pero no me culpen! que soy el resultado de una vida cómoda :) (aunque probablemente los otros adjetivos anteriormente escritos, tampoco están tan largo de la realidad...)

jueves, abril 14, 2011

Corre corre


A las 6:28am tomé el tren hacia Munich. Tenía 4 meses de no hacer eso y nunca lo había hecho tan temprano, es la verdad.
Mi novio me había acompañado a la estación y habíamos comprado juntos 1 tiquete que sirve para ir y regresar y da derecho a usar todo transporte público dentro de la ciudad. Iba por mi matrícula en la Universidad.
Leyendo "La Metamorfosis" de Kafka se me pasaron minutos de minutos hasta que llegó el controlador. Allí me vino el punto desequilibrante del día: el tiquete no era válido sino a partir de las 9am y me exponía a una multa... pero yo no sabía y me aceptaron mi explicación.
Tenía que comprar otro tiquete allí mismo con el propio controlador pero la máquina no aceptó mi tarjeta... así que junté el dinero que llevaba y compré el tiquete... (otro para el metro tuvo que ser comprado después)
Llegando a Munich y ya en territorios de la Estación del Este me sentí extrañamente cómoda, en medio de tanta gente...
Creí haber olvidado las rutas del Metro, no fue así. Creí que me iba a sentir extraña, tampoco sucedió...
Ya en la Universidad, sabiendo que existía la posibilidad de que no pudiera concluir los trámites o que del todo no me dejaran iniciar el proceso, inicié el recorrido laberíntico planteado por los rótulos rojos que guiaban hasta la sala F007. Allí estaba ya una amiga adentro. Y yo?
Tuve que dar un rodeo.
De 8am a 10am era la matrícula, a partir de las 10am abrían una oficina que me tenía que hacer una declaración para la matrícula porque sí tenía un problema en medio de tanto documento. Hasta las 11am fue la oferta de una mujer para hacerme por aparte la matrícula.
Mi amiga tuvo también un problema (de hecho más serio que el mío porque justo en este momento va en un tren que se dirige a Italia) pero me acompañó hasta la oficina...
Estaba muy ventoso, muy oscuro y bastante frío.
Desde el resguardo observamos cómo la fila, frente a un compartimento metálico con puerta cerrada que luchaba por ganarse la denominación de "OFICINA", se iba haciendo cada vez más larga... había que estar allí, aún sin tener la certeza de cuando llegaría su inquilin@ temporal.
Hubo más viento, cayó granizo, y cada vez nos congelábamos más gente junta, la mayoría extranjeros.
La mujer del compartimento metálico llegó 15 minutos tarde y habían 5 personas antes que yo. Tenía 45 minutos para hacer el trámite y caminar de vuelta para matricularme...
Pero el punto desequilibrante llegó: mi caso era complejo, una contradicción legal, sobretodo a futuro, y ella tuvo que usar su teléfono y yo el mío... fueron 10 minutos o más, no lo se.
Sólo se que con los papeles en la mano, contra viento y granizo y a 10 minutos de ser las 11am mis esfuerzos estaban puestos en llegar donde la mujer que me podía matricular luego de las 10am.
11am: una yo sin aliento, frente a una puerta de madera gris completamente cerrada tocaba 1 vez, esperaba un momento y tocaba una vez...
-Seguro se fue -pensé y tomé mis cosas dispuesta a darme la vuelta y continuar mi día asimilando que tenía que regresar al día siguiente; pero de repente, la puerta se abrió y salió un chico 40 centímetros más alto que yo y me dijo que la mujer decía que le diera un momento.
¡No se había ido y me iba a atender!
La cosa más tranquilizante fue que dentro, lo primero que comentó curiosa fue: -¡Ah! usted tiene 29, bueno casi 29... Es que yo también nací en el 82 y ya los cumplí-
A partir de ese momento sabía que el asunto iba a terminar bien. No importó que no quisieran revisarme el título del tamaño más monstruoso, y por lo tanto incómodo, que había traído, o que al hacer 1 pregunta otra mujer fuera cortante conmigo, porque -"DAS GEHT DOCH NICHT!" (Eso no puede ser)-.
Lo logré, me matriculé, me defendí y conseguí lo que quería, conservando un estilo intachable de elegancia y dignidad en la pelea.

martes, abril 12, 2011

Prohibido mojarse


Desde la ventana veo llover...
"Afuera de seguro huele a tierra mojada" - pienso.
Y de repente me acuerdo que aún cuando la tierra mojada huele tan rico, en general le huía, porque "¡Cuidado se enferma!".
Todo es más caótico cuando llueve (sobretodo en las calles de Costa Rica) y el corre corre se volvía un hecho real histérico porque había que huírle al agua, aunque la misión sin sombrilla o paraguas fuese llanamente imposible.
Creo que lo que más me pegaba en ese momento era precisamente la prohibición a enfermarse, porque estaba realmente prohibido.
De carajillos, cuando uno estaba en la escuela estaba tan prohibido que el castigo número dos (porque enfermarse no es bonito) era que luego uno tenía que ponerse al día y entregar todas las tareas a tiempo, como si no hubiera faltado nunca y los viruses ya no estuvieran haciendo fiesta por dentro.
Después, en el Cole, la amenaza eran los famosos exámenes (sobretodo los de Bachillerato) -"Vea, cuídese, no se vaya a enfermar que ya vienen los exámenes y usted no puede faltar"
(faltar:no tener futuro::no tener futuro:¿cuál es su familia?)
Y ya el Non-Plus-Ultra de todo: trabajar... sobretodo en un medio de comunicación.
Ahí si es cierto que uno no tiene derecho a enfermarse, porque si uno falta es EL caos, porque nadie más que uno puede hacer las cosas que uno hace, porque... no les daba la gana contratar más gente... lo que -de vuelta al derecho a enfermarte- impedía doblemente enfermarse...
Un par de veces hice radio sin voz... suena paradójico ¿no? Pues es verdad. Lo máximo que conseguí, fue que me dejaran "hablar" sólo 2 veces por hora, cosa que, sumado al aire acondicionado no me devolvió la voz por una semana.
Y yo le huía a la lluvia y le huía al viento y le huía a todo lo que pudiera enfermarme, porque no tenía derecho... Y ¿saben que fue lo primero que hice apenas tuve chance después de renunciar? EMPAPARME DE PIES A CABEZA caminando lentamente por más de 1 kilómetro hasta llegar a la casa, donde todos me dijeron... ¡Ay Ana! Te vas a enfermar...
Pero yo tengo derecho, y también la lluvia tiene derecho a besarme la piel. He dicho.

miércoles, marzo 30, 2011

Búsqueda

Muchas noches y muchas horas entre océanos habían pasado, desde la última vez que se colocó frente al armario y no encontró nada que ponerse.
Esta vez, como aquella última, los colores no eran reales y las texturas quemaban la piel...
No había allí consuelo, valentía, motivación o un simple abrazo. Nada, estaba totalmente vacío.
Por eso salió a la calle desnudo a ver si encontraba algo de lo buscaba afuera.
Pero la gente no lo entendió.
Abrió un par de veces los brazos frente a un grupo de gente, a ver si alguien le daba un abrazo, pero todos lo vieron con cara de desaprobación y se tapaban los ojos, no fuera a ser que en algún momento saltara la erección, y frente a eso ¿cómo reaccionar?
Luego se paseo frente a las tiendas y buscó hacia adentro, quien le devolviera, aunque fuera con la mirada, una sonrisa, pero la gente decidió ignorarlo... Sin ropa no carga dinero, sin dinero no puede comprar, ¿acaso es importante?
Pero la espera valió la pena.
Hacía frío desde que había salido de casa; 3 horas después y por 30 segundos recibió un trocito de sol sobre el rostro. Así que cerró los ojos e imaginó el silencio.
En ese momento sintió algo que estaba en contacto con la piel de una de sus piernas y descubrió que también era piel... Abrió los ojos y vió un niño de unos 2 años que lo veía con curiosidad y le reía. Él le rió de vuelta y le acarició la cabeza desnuda...
Ya para ese momento no fueron importantes los gritos de la gente -especialmente de los padres-, o que llegara la policía y se lo llevaran por faltas a la moral o desorden público.
Le dieron una ropa gris horrible y una manta para que pasara la noche en la cárcel. Nadie envidiaría su ropa, pero probablemente su estado. Porque él durmió como nunca antes en su vida había dormido.